Global Big Day – Senda Paty, Huánuco

Sábado, 5 de mayo. 2018.
Es la segunda vez que visito esta zona y siempre ha sido mi motivación observar aves. Recuerdo que lo que llamó mi atención de este lugar es haber leído en un libro sobre la cantidad de especies que se encuentran aquí y, luego de corroborar en Ebird las especies que habían sido observadas decidí visitarlo.

Zona de Carpish
El auto ha partido de la Ciudad de Huánuco con dirección a Tingo María hace ya aproximadamente 50 minutos, luego de atravesar la ciudad, campos de cultivos y comenzar a ascender y dar vueltas en las curvas por aquí y por allá, el clima ha ido tornándose un poco más frío y la neblina aparece de vez en cuando, todo ello es característico de este habitad que es la Cordillera de Carpish.
Estamos a punto de llegar al túnel del mismo nombre pero antes veo como los bosques compuestos por vegetación característica de la selva alta tienen algunos considerables parches debido al cultivo de hortensias por parte de la gente local lo cual es el sustento de muchos.
Atravesar el túnel es cuestión de un minuto, dos si es que hay tráfico; una vez al otro lado se puede apreciar montañas cubiertas de mantos verdes y a los lejos como poco a poco la altitud desciende. Continuando con las curvas y en un tiempo de 10 minutos aproximadamente de estar descendiendo logro ver unas casas al lado izquierdo de la carretera y un letrero donde se puede leer que se vende trucha, es allí donde debo bajar.
Son las nueve de la mañana y el cielo tiene un celeste intenso, el clima es fresco y algunos rayos de sol luchan con algunas nubes para ver quién gana espacio. Yo por mi parte comienzo a alistarme para poder comenzar a observar aves, alisto mis binoculares, cámara fotográfica, libro, lapicero y block de apuntes y, ahora sí, estoy listo para la pajareada.
Comienzo a descender y a unos veinte metros de haber caminando escucho silbidos y cantos en la base de unos árboles, observo detenidamente y veo como un Cola-Espina de color marrón completo se mueve entre las ramas, tiene un color blanco en la parte superior del ojo formando una ceja, debido a que se mueve rápido y es difícil fotografiarlo, tomo una foto mental de aquella ave y grabo bien en mi mente su forma, otras aves comienzan a moverse alrededor para lo cual decido comenzar a observarlas. Luego de unos tres minutos he logrado ver tres especies diferentes que nunca había observado por lo cual decido buscar de cuales se tratan en mi libro Aves de Perú, para ser sincero solo he logrado observar bien a la primera, de las otras dos tengo mis dudas, un color por aquí otro color allá y el rápido movimiento no me dan una idea clara de la coloración y forma, como para los que observan aves hay un código de ética de que tienes que ser correcto y objetivo para con las aves que has visto y no crear o suponer otra especie de ave que en realidad no se ha observado, por el momento solo voy viendo una especie y se trata del ColaEspina Cejiblanca (Hellmayrea gularis).

Tucán Andino de pecho gris
Mientras veo el libro escucho un sonido muy fuerte de un ave, es como una llamada de alerta y proviene de la copa de un grupo de árboles a unos 10 metros, decido acercarme pero no logro ver algo, de repente algo grande se mueve de otros árboles, metido entre las ramas, en contraluz y a bastante altura logro ver un colorido Tucán Andino de pecho gris (Andigena hypoglauca), este al igual que la especie anterior es un Lifer para mi lista, como es que le llamamos a los momentos que vemos una nueva especie por primera vez.
Decido continuar cuesta abajo y me preparo para descender pero nuevamente escucho el sonido del ave que había oído antes, es como si me estuviera llamando, me muevo uno metros a la derecha y ahí está, se trata de un Carpintero que está trepando un tronco, esta especie es Colaptes rivolii, conocido por algunos como Carpintero canela, quizás otros personas lo conozcan con otro nombre, la denominación siempre va a variar según las localidades.
Luego de haber caminado unas dos horas y descender por una estrecha trocha, voy observando por lo menos unas trece especies o quizás más, en algunas ocasiones he tenido que detenerme para dejar de hacer algo de bulla con mis pisadas y dejar de mover las hojas al rozarlas para que las aves puedan aparecer, el factor silencio es un gran aliado si se desea observar especies que son muy sensibles a la presencia de otros seres o simplemente para no espantarlas. Ha sido justo en uno de estos momentos que me encontraba por algunos minutos en silencio y sentado y que procedía a pararme para continuar el descenso cuando de repente comienzo a escuchar silbidos de aves, avanzan justo a la zona donde me encuentro, en cuestión de segundos me doy cuenta que estoy ubicado casi en medio de una bandada mixta (grupo conformado por diferentes tipos de especies de aves), están solo a unos metros sobre mí y, se mueven tan rápido y son de diversos colores que concentrarse solo en una es casi imposible, aún así hago el esfuerzo de enfocarme en una de ellas; luego de un par de minutos logro ver un ave que no es parte de la bandada pero se encuentra justo frente a mí, se trata de un Pitajo de dorso pizarroso (Ochthoeca cinnamomeiventris), en cuestión de segundos bajo la cabeza para tomar mi cámara y fotografiarla pero al levantar la mirada esta ya se había ido, con mucha pena me resigno, así es esto de la observación de aves me digo a mí mismo, a veces es cuestión de segundos.
Continúo cuesta abajo y a lo lejos sigo escuchando -como en las últimas dos horas – a por los menos una pareja de Aguilucho Caminero (Rupornis magnirostris).
Luego de unos treinta minutos de recorrido el cielo y las montañas comienzan a nublarse, no hay ni un rayo de sol y, en cuestión de otros minutos comienza a caer ciertas gotas, decido continuar observando aves hasta que un momento después me encuentro en plena lluvia. Me desanimo un poco porque en esta situación la probabilidad ver aves es menor aunque escucho a mis alrededores una que otra. Mientras camino intento ver con dificultad algunas aves que oigo pero la lluvia se torna más fuerte, debo aceptarlo, por ahora el entorno me ha jugado una mala pasada y debo esperar a que pare de llover, solo deseo que esta no dure varias horas.
Mientras emprendo mi camino de retorno para buscar un lugar donde cubrirme cambio mi interés por un momento y veo como frente a mí se encuentra un amplio campo de cultivo de lo que parece ser hortensias, así he visto ya varias hectáreas; sé que la producción de ello ha incrementado bastantes en los últimos años y que muchas personas de la zona se han involucrado en esta actividad, de cierta forma eso es algo muy bueno pues ha hecho que varias familias tengan un ingreso a diferencia de cuando no existía el cultivo de ello, tengo entendido que existe un programa del gobierno para exportar, mi única duda y preocupación que comienza a acrecentarse dentro de mi ahora es que si es tan bueno los beneficios de todo esto ¿Se seguirá apostando en tener más campos de cultivo en vez de poseer el bosque de neblina que aún existe ahora? ¿Acaso no podría ser la Observación de aves otra actividad de ingreso económico y desarrollo sostenible para la zona? Me quedo algunos minutos meditando respecto a ello.

Áreas de cultivos de hortensias.
Después de casi una hora y media la lluvia se ha ido por completo, es ya las dos de la tarde y seguir descendiendo me sería complicado debido a que debo estar a las 5.00 pm en la carretera para retornar a la Ciudad de Huánuco.
En las tres horas que tengo logro observar más aves e incluso nuevas especies para mi lista personal, gracias a Dios después de la lluvia las aves volvieron y hasta llego a ver dos bandadas mixtas, dentro de las especies avistadas esta una de la cual tenía muchas expectativas de volverla a ver, el año anterior la había visto también en este lugar, me refiero a la Tangará Verde Esmeralda (Chlorornis riefferii), lo único malo es que tampoco en esta ocasión puedo fotografiarla, vuelo a decirme a mí mismo, así es esto de la observación de aves. (Para quien lea esta historia y nunca ha visto esta ave, recomiendo que la busquen en internet).

Algunas aves observadas durante el Global Big Day 2018 en la Senda Paty.
Siendo ya las cinco de la tarde y encontrándome al costado de la carretera tengo un sentimiento de satisfacción, sé que no he visto tantas aves, la lluvia quizás ha influido mucho, creo que he visto alrededor de 31 especies (y aún me falta identificar algunas) pero mi alegría radica en que por lo menos la mitad son nuevas para mi lista, que me he divertido mucho, que ha sido en varias ocasiones todo un desafío identificar algunas especies pero es justo aquello lo que hace especial a esta actividad, que no la tienes fácil, y que espero contribuir de cierta forma a la lista total de aves observadas en el Perú en este Global Big Day 2018.
Espero que no solo yo sino que todos los equipos que están participando en general en todo Perú, desde cualquier rincón del territorio se estén divirtiendo y que sean inspiración para otras personas y nuevas generaciones, al final creo yo que las aves son la excusa, una excusa para conectarse con la naturaleza, para conocerla y comprometerse a cuidarla, pues a ella nos debemos.
Solo terminando mi reflexión, pienso en lo agradecido que estoy con mi jefa y a la empresa donde trabajo Travel Group Perú que en esta ocasión me ha apoyado en participar, espero que muchas más empresas u organizaciones el siguiente año también se sumen.
Doy media vuelta, me acerco más a la pista, estiro la mano derecha, hago un puño y levanto el dedo pulgar, en cuestión de unos segundos un auto para y me lleva de retorno a Huánuco…

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